Cocina fácil, barata y económica

El salmorejo, una receta tradicional cargada de historia

El salmorejo se ha considerado siempre un plato humilde, conectado sobre todo con ambientes rurales y ajenos a una cocina más actual y sofisticada. Sin embargo, esta crema, originaria de Córdoba y que se suele servir como primer plato ha adquirido en los últimos tiempos una gran relevancia que ha extendido su fama por todo el mundo. Por ejemplo y como anécdota citaremos la del presidente francés Jacques Chirac, quien en una de sus visitas a España declaró que de todas las preparaciones culinarias que tuvo ocasión de degustar, el salmorejo fue el que más le agradó. Sobre la historia del salmorejo existen diversas versiones y todas pueden ser creíbles. En principio hay quien piensa que se remonta a los primeros tiempos de la humanidad, en los que este preparado se elaboraría de manera bastante rudimentaria a base de golpes de piedra para triturar los ingredientes. Realmente, en aquella época se supone que todos los platos los prepararían con la misma técnica. También hay que tener en cuenta que no podían llevar tomate y no podemos saber con que sería sustituido para conseguir una especie de salmorejo blanco. Durante la Edad Media, se cree que el salmorejo estaría implantado en todo el territorio andalusí como plato cotidiano y de elaboración frecuente. Incluso la misma palabra que denomina a este preparado puede sonarnos bastante a término árabe. Sin embargo, los testimonios sobre el salmorejo se han perdido en la noche de los tiempos, tal vez debido a su carácter popular y humilde, lo que lo alejó de los recetarios oficiales más enfocados a la alimentación de las clases poderosas. Después del descubrimiento de América la incorporación del tomate en la cocina produce una importante transformación tanto en color como en sabor en muchos platos al uso. Traído de aquellas lejanas tierras, pronto se extendió su cultivo por toda Europa. Pero no fue hasta el siglo XX que el tomate y en muchos casos el huevo duro se incoporan al salmorejo y al gazpacho, dándoles el aspecto que conocemos hoy en día. Hay que tener en cuenta la diferencia que existe entre el salmorejo y el gazpacho. El primero se elabora solamente con tomate y ajo, mientras que al segundo se le añade además pìmiento, cebolla y pepino. Aunque la elaboración es sencilla, requiere darle su punto para que quede del agrado de los comensales. Básicamente hay que prepararlo de la siguiente forma: -En primer lugar hay que hacer un majado con miga de pan previamente humedecido en agua, pimiento, tomates, ajo y aceite de oliva, hasta que tenga la consistencia de una salsa. -A la hora de servir, acompañar con huevo duro en la superficie y un chorrito de aceite....

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El hojaldre. La quintaesencia del arte pastelero

El hojaldre está considerado por muchos como la quintaesencia del arte pastelero, siendo muy considerada la habilidad del repostero de trabajar y plegar la masa. Realmente se trata de una filigrana hecha de grasa, harina, agua y levadura. El tipo de harina utilizada es fundamental en función del tipo del hojaldre que se desee elaborar. Si se utilizan las denominadas «harinas flojas», tendremos un hojaldre fino y ligero al paladar, lo que nos permitirá manejarlo con facilidad, permitiéndonos sin mucho esfuerzo dar vueltas y laminar. Los inconvenientes que nos encontraremos serán que se manejará con cierta dificultad en las terminaciones y que además suele influirle la humedad ambiental. En cambio, si se utilizan harinas fuertes, conseguiremos un hojaldre duro y recio que eliminará por completo los problemas que se presentan con las harinas flojas. El único inconveniente que presenta es que dificulta el laminado, tiende a encoger en el horno y es menos suave al paladar. En la elaboración de un hojaldre debemos tener en cuenta dos puntos básicos e importantes. Hay que hacer incapié en el suero que contiene y en el punto de fusión. La mantequilla no debe mezclarse en la masa con los demás ingredientes, por ello es conveniente que el grado de humedad de ésta sea del 14-15%, que nos permitirá conseguir la elasticidad que requerirá el laminado. El número de capas del hojaldre irá en función de las piezas a realizar y la proporción de grasa y de harina del hojaldre. A mayor parte de harina se deben dar un menor número de capas. Ingredientes: 380 grs. de harina floja. 40 grs. de manteca (podemos sustituirla por aceite vegetal, aceite de girasol o de oliva). 200 grs. de agua mezclada con un 10% de sal. 30 de vinagre. 340 de mantequilla. Se mezclan todos los ingredientes, excepto la mantequilla y la harina, que se añade en último lugar. Se amasa bien todo. La temperatura ambiente influirá en la dureza que adquirirá la masa. Es decir, será más blanda en verano y en invierno más dura. En general, la masa debe quedar más dura que la mantequilla a temperatura ambiente. Una vez preparada la masa se hace una pequeña bola con el fin de darle un poco de finura. Se corta para incorporarle el bloque de mantequilla. Cuando la mantequilla quede envuelta con la masa se hará un cuadrado lo más perfecto posible y se aplana bien con el rodillo. El siguiente paso es laminar. Para ello, una vez extendida la masa se dobla en dos y volvemos a darle con el rodillo, poniendo la masa al contrario. Es importante tener en cuenta que cada vez que se lamine y antes de darle una vuelta...

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Huevos rizados

Sencillo postre, propio para impresionar por su textura tan especial. Se come con cucharilla de postre y se sirve en pequeños cuencos o platillos. Ingredientes: – 2 huevos – 1 taza (tamaño de café) de leche – Harina ( la que admita) – Aceite de girasol para freir Para el almibar: -200 gramos de azucar -1 ramita de canela -1 chorrito de coñac -3/4 de agua Elaboración: Se baten los dos huevos, se le añade la leche y harina de forma que la masa esté clarita para que pueda caer por un agujero que practicaremos en un envase de yogur. Antiguamente se agujereaba la cáscara del huevo para echar la masa en la sartén, pero era muy fragil y se solía romper. Yo utilizo un envase de yogur y con una púa o aguja de lana le perforo un agujero en la base y así, cuando no echo la masa en la sartén, lo coloco sobre un vaso y aprovecho la masa que cae en él. Freimos aceite de girasol con una cáscara de limón, cuando esté caliente, apartamos la cáscara y comenzamos a echar con el vasito del agujero la masa. La vamos echando rápidamente trazando sobre la sartén como si fuera una rejilla, de arriba a abajo y de derecha a izquierda.Si al echar la masa vemos que se abre, le añadimos una poca de harina. Le vamos dando la vuelta y en cuanto se ponga dorada la sacamos y vamos haciendo tandas hasta acabar con la masa y la reservamos. En una olla pondremos el agua a hervir, añadimos el azucar, la canela y el coñac ( como una cucharada sopera), lo movemos bien para que se disuelva el azucar y dejamos hervir 15 o 20 minutos. Vertimos el almibar sobre la masa frita y lo dejamos enfriar unas horas en el...

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Palmeritas de hojaldre. Sencillas de hacer y buenísimas

Receta de Andrea La semana pasada me contaron cómo hacer palmeritas con el hojaldre que podemos comprar en el supermercado y que además es bastante económico (ronda los 2 euros). A mí personalmente, el que más me gusta es el del Lidl. Es muy fácil y rápido de hacer, ensucias poco en la cocina (importante también) y de un solo hojaldre te pueden salir unas 25-30 palmeritas. Tardaréis unos 10 minutos en hacerlas y 15-20 minutos en el horno. Os cuento: Ingredientes: – 1 lámina de hojaldre – Azúcar Limpiamos la encimera y espolvoreamos con azúcar. Yo he utilizado azúcar blanquilla, pero con azúcar morena deben quedar muy buenas también. Echar bastante azúcar porque es lo único que va a llevar. A continuación, extiende la lámina de hojaldre sobre el azúcar y espolvoreas con más azúcar por la superficie. Para que se quede bien adherida, utilizamos un rodillo (en su defecto, una botella). Antes de plegar el hojaldre, he decidido poner alguna pepitas de chocolate en la mitad para que salgan dos modalidades de palmeritas. Y ahora simplemente tenemos que doblar el hojaldre de la siguiente manera: doblamos cada extremo del hojaldre hacia el centro, como las hojas de una ventana, y pasamos el rodillo. Volvemos a doblar de la misma manera hacia el centro y damos con el rodillo. Finalmente, doblamos por la mitad y ya lo tenemos. Ahora, con cuidado y un cuchillo bien afilado, vamos cortando rodajitas de 1 cm. aproximádamente y las colocamos en la bandeja del horno sobre papel vegetal para que no se pegue. Hay que ponerlas separadas 4 0 5 cm. porque crecen bastante al hornear. Y recuerda precalentar el horno a 220 ºC para que el hojaldre crezca bien. Horneamos hasta que estén doraditas y a...

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