Bebidas

Cómo preparar sidra en casa

Para preparar sidra en casa, en primer lugar debemos machacar las manzanas y eliminar las pepitas. De todo ello, obtendremos una pulpa que debemos regar con 15 o 20 litros de agua por Hl. de fruta. A continuación, dejamos reposar durante unas 8 horas y metemos la pasta en sacos de tela que estén bien limpios. Comenzamos a prensar y recogemos el líquido obtenido en toneles de madera. Hay que tener en cuenta que debemos colocar los toneles una vez llenos con el rebosadero ligeramente inclinado. La fermentación debemos llevarla a cabo vaciando el tonel un poco y volver a rellenarlo de nuevo. Cuando se finalice la fermentación, debemos tapar el tonel y esperar un mes para comenzar a consumir la sidra. Sidra de fresno Disolvemos 1/2 kilo de azúcar y 10 gramos de ácido tartárico en 3 litros de agua caliente. Luego hervimos 20 gramos de achicoria en un litro de agua. Preparamos una infusión de 20 gramos de hojas de fresno secas. Mezclamos los tres líquidos y dejamos reposar durante 12 horas. Filtramos y metemos en una bombona y completamos hasta 10 litros con agua. Luego, colocamos lo colocamos todo en un lugar caldeado y añadimos 10 gramos de levadura desleída en un poco de agua fría. Dejamos fermentar durante 6 días cubriendo la boca de la bombona con una tela limpia. Después de la fermentación podemos pasar ya a embotellar y atar los tapones. Limpieza de toneles Caso de que tengamos que limpiar previamente los toneles para preparar la sidra, os indicamos como hacerlo. En primer lugar, para asegurarnos del estado de un tonel, introduciremos una bujía de unos 4 o 5 cms. en su interior atada a un alambre. Si la bujía se apaga es que el tonel está agrio. Si se mantiene encendida debemos verificar que el tonel no está cubierto de moho. Caso de que el tonel esté agrio, debemos verter 5 litros de agua hirviendo, 500 gramos de cal viva y 100 gramos de potasa. Le daremos la vuelta dos veces al día durante cuatro días. Más tarde, vaciamos y enjuagamos con agua fría varias veces. Escurrimos y ya queda listo para su utilización. Si está enmohecido o desprende algún olor desagradable, debemos vertir 1/4 de litro de ácido sulfúrico rebajado con 1/2 litro de agua. Agitamos y dejamos reposar durante varios días. Después, introducimos en el tonel 300 gramos de cal y 150 gramos de potasa y agitamos. Vaciamos y enjuagamos con agua hirviendo y luego con agua fría varias veces. Para terminar, dejamos escurrir el barril durante 24 horas. Cómo preparar mechas azufradas Estas mechas se utilizan para el azufrado de toneles y para el tratamiento del vino. En primer lugar, cortamos...

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Cócteles. Un respiro saludable. Algunas ideas para prepararlos

Solemos llamar cócteles a aquellas bebidas que resultan cuando mezclamos dos o más licores o aguardientes y a los que añadimos azúcar, zumos o jarabes, por ejemplo, para terminar mezclándolo todo con hielo. Quizá el punto más importante a tener en cuenta a la hora de preparar un cóctel es el de tener muy controladas las proporciones adecuadas en relación con los ingredientes, además de la importancia de la mano experta de quien lo prepara. Cuando preparemos un cóctel deberemos partir de una premisa fundamental y básica y es que hay que utilizar siempre la coctelera en aquellas ocasiones en las que necesitemos mezclar zumos de frutas, nata, huevos, azúcar o jarabes. Para los restantes componentes deberemos usar un vaso mezclador, a excepción de los se suelen hacer en la misma copa o vaso que se utilizará más tarde para servir. En función de la cantidad que se debe preparar, los cócteles se dividen en dos grupos: bebidas cortas y bebidas largas. Instrumental que necesitaremos para preparar un cóctel Coctelera.- Con el fin de que nos resulte fácil de limpiar, lo ideal es contar con una coctelera de tres cuerpos (vaso, cubre-vaso y tapadera). Encontraremos en el mercado cocteleras de plástico, de alpaca o de acero inoxidable, entre otros. Sin embargo, lo que más importa es que cierre herméticamente. Vaso mezclador.- Debe ser de cristal y, dado que deberemos remover la mezcla, además es mejor que tenga paredes gruesas. Así aguantará con facilidad cuando necesitemos remover con la cucharilla larga. También, si el vaso mezclador está graduado nos resultará mucho más fácil el proceso. Cubo de hielo.- El mejor es el de tipo termo que nos permitirá preparar varios cócteles seguidos. Debemos tener en cuenta que el hielo debe ser siempre de tipo «seco». Agitadores.- Los agitadores son las cucharillas de mango largo que utilizaremos para batir la combinación en el vaso mezclador. Aunque ya los fabrican a pilas, siempre es mejor y más prudente realizar el batido a mano. Rallador, sacacorchos y exprimidor.- El primero y el último son ideales para tratar y preparar los zumos naturales y las especias. En el caso del sacacorchos, éste debe tenerse siempre a mano, ya que nos será de gran utilidad. Biteros.- Son parecidos a las vinagreras y son ideales para que el líquido caiga en gotas. Se utiliza normalmente para incorporar sustancias amargas que debemos controlar bien, como es el caso de la angostura. Sifón.- Aunque cada vez tenemos más dificultad para encontrarlos, la soda siempre le da un punto muy especial a algunas combinaciones. En su ausencia, podemos utilizar botellas de agua de seltz. Triturador de hielo.- Podemos elegir entre los eléctricos y los manuales. Otra forma de triturar el hielo es envolverlo...

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Horchata de chufa

    La chufa llegó a España con los árabes. Primero probaron a sembrarla en Málaga, pero el clima y la tierra no resultaron ser los idóneos para conseguir el punto que se pretendía, el sabor especial que requería aquel refresco dulzón y espeso, capaz de calmar la sed de los nómadas del desierto de Chufi, la región sudanesa de donde procede este pequeño tubérculo. Mientras se drigían hacia las Galias, los musulmanes fueron probando en las tierras por donde pasaban: Almería, Murcia y Alicante. Sin embargo, todo fue en vano. Hizo falta llegar a las tierras que rodean Valencia para encontraron los suelos arenosos adecuados, las elevadas temperaturas idóneas y el entorno ideal en el que la chufa consiguió adquirir una calidad máxima y un sabor dulce característico. De esa forma, en la comarca de L’Horta enraizó la chufa y en Alboraia se inició la comercialización de la horchata. En la actualidad se cultivan casi mil hectáreas que producen alrededor de seis millones de kilos de chufas verdes, de las que el ochenta y cinco por ciento se destinan a la horchata. Y si de Chufi vinieron los tubérculos y el nombre, la historia cuenta que su cristianización correspondió al rey Jaime I, el conquistador. La leyenda habla de que estando éste de paseo una tarde calurosa de verano del año 1240 por la huerta, sintiéndose sudoroso y sediento, paró a descansar con su séquito en una alquería mora de Alboraia. Una muchacha del lugar le ofreció un vaso que contenía un líquido blanco, desconocido y tan refrescante que logró terminar con la sed del monarca. Tras probarlo, entusiasmado, el rey sentenció: «Aixó és or, xata» («eso es oro, nena»). Sin saberlo, aquel aventurero rey acababa de bautizar comercialmente el nutritivo y espléndido refresco. La chufa se siembra en los meses de febrero a abril y se recoge a finales del mes de octubre. Su proceso de fabricación continúa siendo casi artesanal, solo la recogida de la chufa está mecanizada. Tanto el lavado como la selección se hacen a mano hasta que las chufas van a parar a las chambras. Allí permanecerán entre cuatro y cinco meses hasta que están completamente secas. La horchata de chufa es una bebida excelente que favorece la producción de leche materna. Además de con chufa, la horchata puede hacerse de arroz, avellanas, almendras, piñones, etc.   Las mejores ideas y ofertas para tus escapadas de febrero: San...

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Consejos para preparar una infusión

    En primer lugar debemos calentar el agua. Cuando empiece a hervir, apágala y viértela sobre la planta. Al tratarse de hojas y flores, no hay que cocerlas, pues los principios activos de la planta pasan al agua rápidamente. Tapa la infusión para evitar que se evaporen los principios activos. Déjala reposar. Espera cinco o diez minutos antes de tomarla, con el fin de favorecer de ese modo la extracción de los principios activos y su disolución en el agua. Tómala inmediatamente. Así evitarás que desaparezcan los principios activos, que empiezan a perderse en cuanto se hace la infusión. Como mucho, se puede guardar una infusión durante doce horas. Después habrá perdido sus beneficios. Algunas infusiones se pueden endulzar con miel o...

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